Parecía que el sueño ninja de Naruto iba a estirarse hasta el infinito, cuando se anuncia que en el próximo mes de noviembre el manga de Masashi Kishimoto terminará su serialización en la mítica Weekly Shonen Jump.
Francamente me alegro mucho de que termine, hace tiempo que va pidiendo que Kishimoto le de un fin, pero ojo, yo no me escondo, ni reniego de este manga, que personalmente me ha dado grandisimos momentos y personajes. Es cierto que ha sido víctima del estiramiento y el relleno, posiblemente instigado por presiones editoriales, y que el último arco esta siendo un tostón de campeonato. Sin embargo yo no mato a Naruto por un final agónico. Llevaba tiempo queriendo romper una lanza a favor del ninja de Konoha. .
Entiendo que el manga en España es una moda para muchos, las opiniones y
las críticas cambian radicalmente según sopla el viento. Todavía leo
opiniones que ponen a Dragon Ball de "mierda sobrevalorada" y
me llevo las manos a la cabeza. Porque es obvio que cada obra tiene su
momento, Dragon Ball tuvo el suyo (y fue inigualable oigan) al igual que
este Naruto que termina. Con esto no quiero decir que tenga que gustar este manga, ni mucho menos, pero hay que reconocerle que marcó una época en Japón, España y el resto del mundo. Eso es innegable, para quién le gusta y para quién no.


