Jon Montdragon, un apuesto bajista de estudio, indio de origen hispano,
tuvo la culpa de que Miles Davis hiciese una obra maestra con raíces
españolas. “En 1959 estuve en Los Ángeles y fui a visitar a un amigo
llamado Joe”, cuenta el genio en su interesante autobiografía Miles (de Quincy Troupe). “Cuando fui a su casa puso una grabación del Concierto de Aranjuez, del compositor español Joaquín Rodrigo. Me senté a escuchar diciendo para mí: ‘Maldición, estas líneas melódicas son muy fuertes. Supe allí mismo que tenía que grabar aquella música, porque, simplemente, se me quedó grabada en la conciencia”.( Fuente: Rolling Stones)

